SACERDOTES ITALIANOS, SOLIDARIOS A TODA PRUEBA

 

 

Padre Baldo Santi: Proveniente de la región toscana, el Padre Baldo Santi Lucherini llegó a Chile cuando tenía 24 años, se enamoró de esta tierra y de su gente. La grandeza de sus testimonios ha hecho que sea considerado dentro de los italianos más importantes llegados a Chile en el siglo XX. En 1960 fue elegido Vicepresidente de Caritas, el religioso perteneciente a la Orden de la Madre de Dios, tuvo que organizar la ayuda que se les brindó a las familias damnificadas por el terremoto de ese año. Años después dejó el cargo de Vicepresidente y trabajó en una fundación para el hombre de Caritas, para la prevención y cuidado de enfermos de VIH, y responder a las necesidades de las personas pobres, que se ven afectadas por la enfermedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Padre Eliseo Job Forgiarini: Por la educación técnica.

 El 24 de noviembre de 2004, el gobierno distinguió al Padre Eliseo con la Orden al Mérito Gabriela Mistral, por su servicio a la educación técnica en chile. El Padre Job nació en Ospedaletto, un pueblo italiano de apenas 2.000 habitantes, ubicado en los Alpes y próximo a la frontera con Austria. Llegó a Chile cuando era un adolescente, y a los 29 años fue ordenado sacerdote por el primer Cardenal chileno, José María Caro, cuando ya había estudiado matemáticas y física, especializándose en electrónica. El Padre Job ha tenido una trayectoria estrechamente ligada a la Federación de Colegios Técnico-Profesionales (FIDE - Técnica) transformando a esa institución en una de las principales instancias de desarrollo de la educación técnico profesional. El sello de este sacerdote italiano, esta marcado en los establecimientos que educan bajo el alero de FIDE Técnica, lo que repercute positivamente en el desarrollo de sus 30.000 alumnos como personas, ciudadanos y profesionales.

                                                         

 

 

 

 

Padre Antonio Ronchi; A través de la Patagonia.

 Antonio Ronchi Berra nació en Milán, Italia. Hijo de una familia campesina, uno de trece hermanos. De oficio carretonero durante su niñez y parte de su juventud, llegó a Chile en 1961 a trabajar en la misión de la Obra Don Guanella, que en ese entonces cobijaba  a niños en Colina. Llevado por la humildad pidió ayuda para poder llevar a cabo la Obra Don Guanella en Puerto Cisnes. Llevó luz eléctrica operada por artesanales turbinas y por generadores a combustible, toneladas de víveres, que donaba o intercambiaba por mano de obra para la materialización de sus ideas. En 1992 fue trasladado a Italia, pero gracias al Obispo de Puerto Montt, Monseñor Cazzaro, es enviado de regreso a Chiloé, desde allí se las arreglaba para escaparse por lancha a sus comunidades para ver los avances. En 1994 ayudó a los campamentos de los pescadores situados en Isla Magdalena.  Hizo una escuela, contrato a un par de profesores, construyó una posta de primeros auxilios y una iglesia. En 1997, y tras cuatro by pass en su corazón y una diabetes avanzada, sufre un ataque al corazón, lo que lo obliga a internarse en Puerto Montt. Es trasladado a Santiago donde deja de existir el 17 de diciembre de 1998.

 

 

Atrás